En este episodio de nuestra serie de podcasts sobre ecoalfabetización, la presentadora Kriszta Vásárhelyi conversa con Dagna Gmitrowitz, guía de terapia forestal, arteterapeuta y facilitadora que trabaja en el desarrollo individual y comunitario. Su diálogo explora lo que realmente significa la eco-competencia Promoción de la naturaleza y cómo reconectarse con el mundo vivo puede transformar la forma en que nos vemos a nosotros mismos y a los demás.
Promoción de la Naturaleza como el retorno a quienes somos
Para Dagna, promover la naturaleza no consiste en campañas de concienciación ni en describir ecosistemas. Se trata de estar con la naturaleza y recordar que somos inseparables de ella. La vida moderna, explica, ha adormecido a muchos en el “sueño del crecimiento infinito”, donde la identidad se construye en torno a papeles, posesiones y productividad. Esta desconexión debilita nuestra percepción sensorial y nos aleja del momento presente. Reconstruir una relación consciente con la naturaleza nos ayuda a volver a nuestras raíces, a nuestro bienestar y a nuestro verdadero yo.
Abriendo puertas a través de proyectos y práctica
Gran parte del trabajo de Dagna se centra en crear vías de acceso a la naturaleza para personas con oportunidades limitadas de conectarse con ella. Describe el proyecto Bosque accesible, que apoya a grupos vulnerables y poco considerados —refugiados, personas mayores, personas con discapacidad o quienes están inmersos en la sobrecarga digital— para reconectarse con el mundo natural a través de prácticas sencillas e inclusivas. También presenta y Plantando historiasun proyecto que muestra cómo incluso cuidar una sola planta de interior puede despertar sensibilidad, atención y alegría en personas que no pueden pasar tiempo al aire libre.
Pequeños actos que despiertan la conexión
Dagna ofrece formas bellamente simples de acercarse a la naturaleza. En interiores, sugiere sentarse junto a una planta de interior como un ser vivo: tocar sus hojas, notar su forma, observar cómo responde a la luz. En exteriores, recomienda elegir un camino desconocido en un parque o bosque para agudizar los sentidos y cambiar la percepción. Estas pequeñas prácticas fomentan la curiosidad y recuerdan que la naturaleza está en todas partes, no solo en zonas silvestres.
Cómo las personas cambian a través de la conexión con la Naturaleza
A lo largo de años guiando paseos de baños de bosque, Dagna ha observado transformaciones profundas. Los participantes suelen comenzar charlando y en tensión, pero terminan en silencio, con arraigo y tranquilidad. Su respiración se vuelve más lenta, su postura se suaviza y emerge un sentimiento de pertenencia. Esta sintonía más profunda se traslada a la vida cotidiana: las personas perciben conductas dañinas, sienten mayor empatía por el mundo natural y toman decisiones más conscientes, ya sea al aire libre o con sus propias plantas de interior. Estos cambios muestran que reconectarse con la naturaleza no solo nutre el bienestar, sino que también transforma actitudes y acciones.
Desafíos y el camino a seguir
Promover la naturaleza no está exento de desafíos. Las estructuras institucionales, las normas culturales y los miedos —especialmente los relacionados con el cambio climático o los desastres naturales— pueden dificultar que las personas se reconecten. Dagna enfatiza la importancia del apoyo cuidadoso, la investigación y el esfuerzo colectivo para reconstruir la confianza en la naturaleza y crear vías seguras que permitan a las personas volver a relacionarse con el mundo vivo.
Un sueño que ya vive
Cuando se le pregunta sobre su sueño de un mundo más ecoalfabetizado, Dagna responde con sencillez: el sueño ya está aquí.Cada momento de amabilidad, atención o conexión —hacia plantas, personas o lugares— contribuye a construir una sociedad regenerativa y alineada con la naturaleza. El futuro que ella imagina comienza en el presente, con pequeños actos cotidianos que nos abren de nuevo a la vida.
