Cómo una investigadora de ciencia ciudadana inspira apertura, imaginación y aprendizaje adaptativo
El pensamiento exploratorio puede parecer complejo, pero la bióloga evolutiva y experta en ciencia ciudadana Zsóka Vásárhelyi sostiene que es una capacidad con la que todos nacemos. En esta entrevista, comparte cómo la curiosidad puede empoderar a las personas para comprender el cambio ecológico, implicarse en la ciencia e imaginar futuros mejores, incluso cuando todo comienza con una simple foto de un mosquito.
Cuando hablamos pensamiento exploratorio.muchas personas imaginan un término académico complejo. Sin embargo, como nos recuerda la bióloga evolutiva y educadora Zsóka Vásárhelyi, esta eco-competencia es algo con ese momento propio de la infancia en el que preguntamos “¿por qué?”«Es ese estado infantil de preguntar por qué», afirma: la curiosidad natural que nos impulsa a cuestionar el mundo cotidiano, ya sea el color del cielo o las normas que se espera que sigamos. Para Zsóka, el pensamiento exploratorio es tanto físico como cognitivo: exploramos nuestro entorno con los sentidos y, a partir de lo que observamos, construimos significado.
En la infancia, esta apertura suele ser especialmente fuerte. Zsóka recuerda que era el tipo de estudiante que siempre buscaba alternativas y cuestionaba las instrucciones cuando no tenían sentido. Este enfoque, añade, no es una interrupción, sino una señal temprana de la capacidad de imaginar posibilidades, una habilidad que se sitúa en el núcleo del área de competencia «Prever futuros sostenibles» de The Ecoliteracy Hub. El pensamiento exploratorio nos ayuda a considerar distintos caminos, a mantenernos abiertos en tiempos de incertidumbre y a orientarnos en un mundo que cambia más rápido que nunca.
Su trabajo profesional ofrece un ejemplo fascinante de esta competencia en la práctica. Zsóka colabora con Monitor de Mosquitos,un proyecto húngaro de ciencia ciudadana que estudia especies de mosquitos invasores. Aunque el objetivo científico es cartografiar su distribución y analizar los riesgos ecológicos, el proyecto cumple también otra función más sutil: despertar la curiosidad de las personas. La mayoría de los voluntarios participa solo una vez, enviando una única foto de un mosquito. «Pero incluso ese momento les hace detenerse y pensar», explica Zsóka. De pronto, empiezan a preguntarse por las especies, los patrones o los impactos ecológicos, temas en los que quizá nunca habían reparado antes. Mediante herramientas de comunicación creativas, desde campañas en medios hasta concursos de dibujo, el proyecto reduce las barreras de participación e invita a dar el primer paso exploratorio.
Para Zsóka, el pensamiento exploratorio es esencial en el mundo actual, saturado de información. En medio de un cambio constante, necesitamos creatividad, adaptabilidad y la capacidad de elegir qué merece realmente nuestra atención. Al mismo tiempo, advierte que la búsqueda continua de nuevos estímulos puede resultar abrumadora. El verdadero pensamiento exploratorio no consiste en navegar sin fin: requiere desacelerar, establecer conexiones y construir un conocimiento paso a paso.
Como docente —ya sea en la universidad o en la educación secundaria—, el objetivo de Zsóka es siempre empoderar a los alumnos. En lugar de esperar a que el conocimiento «se filtre», se invita a los estudiantes a formular preguntas, tomar decisiones y explorar activamente los contenidos. Tanto si enseña estadística, evolución humana o ecología, su enfoque es el mismo: crear espacio para la curiosidad y otorgar a los alumnos la responsabilidad sobre su propio proceso de pensamiento.
El pensamiento exploratorio, concluye, no es un talento excepcional, sino una competencia universal que nos acompaña a lo largo de toda la vida. «Todos la tenemos. La cuestión es si seguimos cultivándola». A través de la ciencia ciudadana, una comunicación entusiasta y una docencia que empodera, Zsóka muestra cómo esta competencia puede reavivarse y cómo puede inspirar a más personas a implicarse con el mundo vivo que las rodea.
En este podcast podrás escuchar:
- What exploratory thinking really is – and why our natural childhood curiosity is the foundation of this eco-competence.
- How exploratory thinking supports ecoliteracy, especially in imagining sustainable futures and navigating uncertainty.
- How citizen science can spark curiosity, through Zsóka’s work with the Mosquito Monitor project and creative ways of engaging the public.
- Why exploratory thinking is essential in today’s fast-changing world, and how to distinguish meaningful inquiry from overwhelming information-seeking.
- Practical insights for educators on how to strengthen exploratory thinking in students by empowering them to ask questions, make decisions, and explore actively.
We close with a reminder that exploratory thinking is not a skill we acquire, but one we keep nurturing throughout our lives.
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