ECO-COMPETENCIAS

Las eco-competencias son los conocimientos, habilidades y actitudes necesarios para llevar un estilo de vida sostenible. Al desarrollarlas, ampliamos nuestra ecoalfabetización.

Aquí encontrarás las 20 competencias (las 12 del GreenComp y 8 adicionales) explicadas desde la perspectiva de profesionales en activo.

GREENCOMP

GreenComp es un marco de referencia para las competencias en sostenibilidad, desarrollado por la Comisión Europea. Proporciona una base común para quienes aprenden y una guía para los educadores.

Responde a la creciente necesidad de que las personas mejoren y desarrollen los conocimientos, habilidades y actitudes necesarios para vivir, trabajar y actuar de manera sostenible. Está diseñado para apoyar programas de educación y formación a lo largo de la vida. Está dirigido a todo tipo de personas, independientemente de su edad, nivel educativo o contexto de aprendizaje —ya sea formal, no formal o informal—.

Las competencias en sostenibilidad pueden ayudar a desarrollar un pensamiento sistémico y crítico, así como a generar capacidad de acción, y constituyen una base de conocimiento esencial para todas las personas que se preocupan por el presente y el futuro de nuestro planeta.

Fuente:

ECO-COMPETENCIAS

Desde 2019, nuestro equipo ha estado recopilando, seleccionando, analizando y agrupando las eco-competencias tal como son percibidas por los participantes en nuestros cursos de formación. Para ello, organizamos talleres creativos en los que los participantes, trabajando en pequeños grupos de cinco o seis personas, eran invitados a dibujar una “criatura plenamente eco-competente”. Después, describían con sus propias palabras los conocimientos, habilidades y actitudes que hacían que esa criatura fuera eco-competente.

Las eco-competencias identificadas a través de este proceso reflejan la perspectiva de profesionales en activo, basándose en los aportes de educadores, profesores, activistas, líderes comunitarios, trabajadores juveniles y otros agentes de cambio. Gracias a este trabajo identificamos ocho competencias adicionales que complementan el marco GreenComp y completan el conjunto de competencias necesarias para avanzar hacia la sostenibilidad.

GREENCOMP

GreenComp es un marco de referencia para las competencias en sostenibilidad, desarrollado por la Comisión Europea. Proporciona una base común para quienes aprenden y una guía para los educadores.

Responde a la creciente necesidad de que las personas mejoren y desarrollen los conocimientos, habilidades y actitudes necesarios para vivir, trabajar y actuar de manera sostenible. Está diseñado para apoyar programas de educación y formación a lo largo de la vida. Está dirigido a todo tipo de personas, independientemente de su edad, nivel educativo o contexto de aprendizaje —ya sea formal, no formal o informal—.

Las competencias en sostenibilidad pueden ayudar a desarrollar un pensamiento sistémico y crítico, así como a generar capacidad de acción, y constituyen una base de conocimiento esencial para todas las personas que se preocupan por el presente y el futuro de nuestro planeta.

Fuente:

ECO-COMPETENCIAS

Desde 2019, nuestro equipo ha estado recopilando, seleccionando, analizando y agrupando las eco-competencias tal como son percibidas por los participantes en nuestros cursos de formación. Para ello, organizamos talleres creativos en los que los participantes, trabajando en pequeños grupos de cinco o seis personas, eran invitados a dibujar una “criatura plenamente eco-competente”. Después, describían con sus propias palabras los conocimientos, habilidades y actitudes que hacían que esa criatura fuera eco-competente.

Las eco-competencias identificadas a través de este proceso reflejan la perspectiva de profesionales en activo, basándose en los aportes de educadores, profesores, activistas, líderes comunitarios, trabajadores juveniles y otros agentes de cambio. Gracias a este trabajo identificamos ocho competencias adicionales que complementan el marco GreenComp y completan el conjunto de competencias necesarias para avanzar hacia la sostenibilidad.

Encarnar valores de sostenibilidad

Encarnar valores de sostenibilidad significa mirar con honestidad nuestras propias creencias y cosmovisiones, y preguntarnos cómo apoyan o impiden un futuro sostenible. Nos recuerda que los seres humanos somos parte de la naturaleza y que la justicia y la equidad deben guiar las decisiones tanto para las generaciones presentes como futuras. 

Los desafíos de sostenibilidad son complejos porque conectan la naturaleza, la sociedad, la política, la tecnología y la economía. Nuestros valores y perspectivas siempre moldean cómo vemos estos problemas; los hechos por sí solos no son suficientes. El conocimiento nos dice cómo son las cosas, pero los valores nos guían hacia cómo deberían ser.

Competencias como el pensamiento sistémico o la capacidad de proyecciones de futuro solo se vuelven realmente útiles cuando están vinculadas a sólidos valores de sostenibilidad; de lo contrario, incluso podrían apoyar caminos insostenibles. El aprendizaje para la sostenibilidad es más poderoso cuando es transformador: involucra la mente, las manos y el corazón. Este tipo de aprendizaje fomenta la reflexión, el cuestionamiento y la acción, ayudando a las personas a convertirse en agentes activos de cambio positivo.

Esto significa reflexionar sobre tus propias creencias y elecciones, compararlas con las de otras personas y preguntarte si realmente apoyan a las personas y al planeta. Se trata de notar las contradicciones (como preocuparse por la naturaleza pero malgastar recursos) y ajustarse para vivir de forma más coherente con unos valores sostenibles.
Ejemplos:

  • Un/a docente o formador/a pregunta a los estudiantes/participantes qué hábitos (como ir en bicicleta, reciclar o apagar las luces) valoran más y por qué.
  • Un grupo de jóvenes establece una regla de “no botellas de plástico” para las reuniones y hablan sobre cómo eso refleja sus valores.
  • Un/a líder comunitario/a comparte abiertamente cómo cambió un hábito diario para vivir más acorde con sus valores, sirviendo de inspiración para otros.

Esta competencia trata de preocuparse por la equidad entre generaciones y comunidades: reconocer las injusticias del pasado, identificarlas en el presente y comprometerse con elecciones más justas para el futuro. Nos invita a ponernos en el lugar de otras personas, ya sean vecinas o estén lejos.
Ejemplos:

  • Un/a activista destaca cómo el cambio climático afecta más a las comunidades más pobres, y aboga por soluciones justas.
  • Un/a educador/a organiza una actividad de juego de roles en la que los participantes representan las perspectivas de distintos grupos en una situación de sequía.
  • Un/a docente analiza cómo las generaciones pasadas gestionaron los recursos y qué pueden hacer de manera diferente las generaciones más jóvenes.

Consiste en reconocer que los seres humanos formamos parte de la naturaleza, no estamos separados de ella. Implica respetar los ecosistemas, cuidar de otras especies y trabajar por la renovación y el equilibrio en lugar de utilizar la naturaleza únicamente para las necesidades humanas.
Ejemplos:

     

  • Un grupo limpia un río, explicando que no lo hacen solo por las personas, sino también por los peces, las aves y los insectos.
     

  • Un docente lleva al alumnado al exterior para una lección que refuerce su sentido de pertenencia a la naturaleza.
     

  • Un equipo de huerto comunitario planta flores silvestres para apoyar a las abejas y otros polinizadores, no solo cultivos para consumo humano.

La acción sostenible también depende de la resiliencia personal y del bienestar. Esta competencia consiste en escuchar el propio cuerpo, percibir el estrés o la fatiga y practicar el equilibrio para poder mantenerse activo/a a largo plazo.
Ejemplos:

  • Un/a formador/a dirige estiramientos y respiración antes de talleres largos para mantener la concentración.
  • Un/a activista practica ejercicios de conexión a tierra antes de una protesta para mantenerse calmada.
  • Un/a docente hace pausas conscientes en clase para ayudar a los alumnos a reconectar consigo mismos.

Consiste en cuestionar la idea de que más dinero, más productos o más consumo siempre significan progreso. Implica valorar el bienestar, la solidaridad y la suficiencia por encima del crecimiento económico constante. También supone imaginar futuros más justos, sencillos y equilibrados.
Ejemplos:

  • Un/a docente anima a los alumnos a proponer formas de celebrar cumpleaños sin comprar cosas nuevas.
  • Un centro juvenil organiza un “día de intercambio” donde se intercambian ropa, libros y juegos en lugar de comprarlos.
  • Un/a líder comunitaria explica por qué elegir el transporte público en lugar del coche favorece tanto la ecuanimidad como el medio ambiente.

Esta competencia consiste en reconocer y nombrar las emociones que sentimos ante los desafíos ecológicos, como tristeza, ansiedad o enfado. En lugar de ignorarlas, aprendemos a compartirlas y transformarlas en solidaridad, cuidado y acción constructiva.
Ejemplos:

  • Un/a educador/a facilita un círculo donde los participantes comparten lo que sienten ante el cambio climático y luego generan ideas de acciones positivas.
  • Un/a formador/a o docente propone escribir cartas a la Tierra expresando esperanzas y miedos, ayudando a procesar la ecoansiedad.
  • Un grupo comunitario realiza un ritual de gratitud hacia la naturaleza antes de empezar un proyecto de reforestación.

Asumir la complejidad de la sostenibilidad

Asumir la complejidad de la sostenibilidad significa aprender a ver el panorama completo. Se trata de usar el pensamiento sistémico y crítico para comprender cómo los problemas están interconectados, cómo funcionan los bucles de retroalimentación y cómo enmarcar los desafíos como problemas de sostenibilidad. 

Nuestro mundo se ha vuelto más complejo debido a la digitalización, la globalización y el rápido cambio tecnológico, factores que también aceleran problemas como el cambio climático y la pérdida de biodiversidad. Estos desafíos están ligados no solo al medio ambiente, sino también a las actividades económicas y a los estilos de vida cotidianos. Dado que nuestra economía y sociedad dependen de un planeta con recursos limitados, necesitamos ver claramente estas conexiones. 

Un entorno limpio, saludable y sostenible ahora se reconoce como un derecho humano, pero los grupos desfavorecidos a menudo se enfrentan a más contaminación, lo que perjudica su salud y bienestar. Al identificar conexiones ocultas —como entre los daños ambientales y la desigualdad de ingresos— podemos enmarcar mejor los desafíos y actuar para prevenir o reducir daños, respaldando la justicia y la sostenibilidad para todos.

Los retos de la sostenibilidad no existen de forma aislada. Esta competencia consiste en ver los problemas como parte de sistemas más amplios: comprender cómo se conectan a través del tiempo, el espacio y las distintas áreas de la vida. Nos anima a ver el “panorama global”.
Ejemplos:

  • Un/a docente muestra cómo el desperdicio de alimentos está relacionado con la agricultura, el transporte y las emisiones de metano en vertederos.
  • Un/a activista crea un mapa que muestra cómo el tráfico afecta no solo a la calidad del aire, sino también a la salud mental y a la seguridad comunitaria.
  • Un/a formador/a guía a los participantes para que encuentren la relación entre el uso personal del teléfono con las prácticas de minería a escala global.

Consiste en cuestionar supuestos, comprobar evidencias y ser conscientes de cómo nuestra propia historia y contexto influyen en la manera en que vemos los problemas. Ayuda a evitar “respuestas fáciles” y a descubrir qué hay realmente detrás de los retos de la sostenibilidad.
Ejemplos:

  • Un grupo analiza publicidad para identificar cuándo el lavado verde oculta prácticas perjudiciales.
  • Un/a docente pide a los alumnos investigar tanto ventajas como desventajas de las fuentes de energía renovable.
  • Un/a líder comunitario/a cuestiona estereotipos invitando a voces diversas a los debates sobre sostenibilidad.

Antes de resolver un problema, es importante definirlo con claridad. Esta competencia consiste en hacerse preguntas como: ¿qué está realmente en juego?, ¿a quién afecta?, ¿cuál es su alcance?, ¿en qué escala temporal ocurre? Una buena contextualización conduce a mejores soluciones.
Ejemplos:

     

  • Un grupo juvenil divide el problema de los residuos plásticos en niveles: “hogar”, “escuela” y “ciudad”.
     

  • Un/a docente pide a los alumnos que comparen los efectos a corto y largo plazo de la deforestación.
     

  • Un/a líder comunitario/a plantea el mal aislamiento de las viviendas como un problema tanto energético como de justicia social.

Esta competencia consiste en ver el mundo como ciclos en lugar de líneas rectas. Los residuos se convierten en recursos, las relaciones son simbióticas y aquello que tomamos de la naturaleza debe volver a ella de forma regenerativa
Ejemplos:

  • Un/a educador/a muestra cómo el compostaje transforma los restos orgánicos en tierra fértil para nuevas plantas.
  • Un/a docente explica cómo la recogida de agua de lluvia cierra el ciclo del agua en el huerto escolar.
  • Un grupo comunitario crea un “café de reparación” donde los objetos se arreglan en lugar de tirarse.

La conciencia holística significa notar cómo todo está interconectado: las elecciones personales, los sistemas sociales y la salud del planeta. También implica combinar la autoconciencia con el conocimiento ecológico, de modo que las acciones estén guiadas tanto por los sentimientos como por la evidencia.
Ejemplos:

     

  • Un/a maestro/a vincula el uso local del automóvil con los impactos climáticos globales, ayudando a los estudiantes a ver el panorama completo.
     

  • Un/a educador/a lidera una caminata de atención plena, invitando a los participantes a notar tanto sus sentimientos internos como la naturaleza exterior.
     

  • Un grupo comunitario consulta datos ecológicos antes de planificar un nuevo jardín urbano.

Prever futuros sostenibles

Prever futuros sostenibles consiste en imaginar diferentes futuros posibles e identificar los pasos que podemos tomar hoy para construir un mañana mejor. Nos invita a ser adaptables, creativos y de mente abierta ante la incertidumbre, reconociendo que no existe un único futuro seguro. En lugar de buscar garantías, exploramos posibilidades. 

Al analizar el presente y comprender cómo interactúan los sistemas complejos, podemos ver cómo las elecciones, valores y cosmovisiones de hoy moldean los resultados del mañana. La creatividad, la imaginación e incluso nuestras emociones nos ayudan a visualizar alternativas e inspirar la acción colectiva. Combinar el análisis lógico con el pensamiento imaginativo permite diseñar caminos hacia sociedades resilientes y regenerativas. 

Se anima a los aprendices a aceptar la incertidumbre, pensar en términos de múltiples futuros posibles (probables, alternativos y deseables) y trabajar juntos para influir en la trayectoria hacia un futuro compartido y sostenible.

Se trata de imaginar diferentes futuros posibles, comprender cómo las acciones de hoy configuran el mañana y decidir hacia qué futuro queremos trabajar. Es una manera de convertir la esperanza y la creatividad en dirección.
Ejemplos:

  • Una clase crea dos escenarios futuros para su ciudad —uno contaminado y otro verde— y compara los caminos que conducen a cada uno.
  • Un educador/a invita a los participantes a diseñar pósteres de “la comunidad en 2050”.
  • Un/a líder comunitario/a organiza una noche de narración de historias sobre cómo las decisiones de los antepasados dieron forma al mundo actual.

El futuro es incierto, por lo que esta competencia se trata de mantenerse flexible y resiliente. Implica estar listo/a para ajustar planes, repensar estrategias y seguir adelante incluso cuando las cosas no salgan como se esperaba
Ejemplos:

  • Un/a maestro/a traslada una clase al aire libre al interior cuando cambia la meteorología, manteniendo viva la lección sobre sostenibilidad.
  • Un grupo de jóvenes adapta su campaña sobre residuos cuando la cantina escolar cambia de proveedores.
  • Un/a activista reorganiza una protesta online tras el anuncio de restringencia de las reuniones presenciales.

El pensamiento exploratorio fomenta la curiosidad y la creatividad. Se trata de conectar ideas de diferentes campos, experimentar e imaginar nuevas formas de resolver problemas.
Ejemplos:

  • Un/a maestro/a combina arte y ciencia pidiendo a los estudiantes que dibujen "la vida de una gota de agua".
  • Un grupo de jóvenes construye un horno solar utilizando objetos cotidianos.
  • Un/a líder comunitario invita a músicos a convertir datos sobre el clima en canciones para un festival.

Esta competencia se centra en el conocimiento práctico que ayuda a las personas a vivir de manera más independiente y sostenible. Incluye habilidades como la jardinería, la permacultura, la bioconstrucción, la reutilización de recursos y los conocimientos básicos de supervivencia.
Ejemplos:

  • Un/a líder de campamento juvenil enseña a los participantes a construir refugios con materiales naturales y reciclados.
  • Una escuela crea un jardín de permacultura donde los estudiantes aprenden a cultivar alimentos de manera sostenible.
  • Un/a líder comunitario/a organiza un taller sobre la fabricación de productos de limpieza ecológicos en casa.

La tecnología puede ayudar a restaurar los ecosistemas, pero solo si se usa de manera sabia y respetuosa. Esta competencia implica combinar herramientas modernas con prácticas tradicionales, asegurándose de que la tecnología apoye a la naturaleza en lugar de dañarla.
Ejemplos:

  • Un grupo de jóvenes utiliza aplicaciones móviles para seguir el crecimiento de los árboles mientras aprenden también las técnicas de siembra de los mayores.
  • Un/a maestro/a muestra cómo los drones pueden mapear humedales para su restauración, respetando al mismo tiempo las especies locales.

Un/a líder comunitario/a combina bombas de agua solares con el conocimiento tradicional de riego.

Actuar en favor de la sostenibilidad

Actuar en favor de la sostenibilidad significa convertir la conciencia en acción, tanto de manera individual como colectiva, para ayudar a construir un futuro mejor. Nos recuerda que el cambio climático y la pérdida de biodiversidad no se revertirán sin un cambio sistémico: no solo nuevas tecnologías, sino también cambios culturales, nuevos hábitos e instituciones más justas. 

Cada persona toma decisiones diarias como estudiante, consumidor/a, trabajador/a o miembro de una comunidad, y juntas estas decisiones pueden transformar la manera en que funciona la sociedad. Las acciones pequeñas y aisladas no son suficientes; necesitamos cambios consistentes y a largo plazo. Elegir transporte sostenible, energía renovable o productos circulares de mayor durabilidad son solo algunos ejemplos. 

Al mismo tiempo, quienes toman decisiones deben compartir su poder para que las acciones de los ciudadanos realmente tengan un impacto. Desde votar y hacer voluntariado hasta participar en proyectos comunitarios y cooperación global, los esfuerzos colectivos importan. El aprendizaje para la sostenibilidad nos brinda las habilidades, el conocimiento y la confianza para actuar, reducir nuestra huella y aumentar nuestras contribuciones positivas al planeta.

Se trata de comprender cómo funcionan los sistemas políticos, identificar quién tiene la responsabilidad y alzar la voz para exigir un cambio. No se trata solo de votar; también implica abogar por causas y hacer que los responsables de la toma de decisiones rindan cuentas.
Ejemplos:

  • Un grupo de jóvenes escribe cartas al concejo municipal pidiendo más carriles bici.
  • Un/a maestro/a explica cómo los estudiantes pueden influir en las políticas locales a través de peticiones.
  • Un/a líder comunitario/a organiza una reunión con políticos locales sobre la eficiencia energética.

Los retos de la sostenibilidad son demasiado grandes para afrontarlos en solitario. Esta competencia consiste en trabajar juntos, compartir recursos y construir fuerza colectiva para generar cambios como grupo.
Ejemplos:

  • Vecinos organizan conjuntamente un “día sin coches” en su calle.
  • Un grupo juvenil hace campaña junto a otro centro educativo para prohibir los vasos de un solo uso.
  • Una comunidad crea un banco local de semillas para compartir biodiversidad.

Todas las personas tienen la capacidad de iniciar algo. Esta competencia consiste en ver oportunidades para actuar, ser proactivo/a e inspirar a otros dando el primer paso.
Ejemplos:

  • Un/a estudiante empieza a llevar recipientes reutilizables al comedor, iniciando una nueva tendencia.
  • Un/a docente instala un rincón de reciclaje en su aula.
  • Un/a activista crea una pequeña campaña online que acaba convirtiéndose en un movimiento a gran escala.

Vivir de manera sostenible a menudo significa vivir juntos con respeto y cooperación. Esta competencia se trata de desarrollar inteligencia social y emocional, solidaridad y la capacidad de tomar decisiones colectivas en contextos comunitarios.
Ejemplos:

  • Un/a formador/a organiza a los participantes en equipos de cuidado comunitario, para que todos contribuyan a la limpieza de los espacios compartidos, la cocina, el bienestar general del grupo…
  • Un campamento juvenil rota las tareas de cocina para que todos compartan la responsabilidad y aprendan a trabajar en equipo.
  • Un/a formador/a realiza una sesión para que los participantes aprendan a usar herramientas de comunicación no violenta para resolver conflictos de manera respetuosa.